En los primeros siete meses de 2025, al menos cinco casos de robo expres protagonizados por mujeres —conocidos como “viudas negras”— terminaron en muertes. Estas mujeres, en general de bajos recursos, operan como señuelo: seducen a hombres, los drogan y permiten que cómplices roben sus casas en minutos.
Según investigaciones policiales, hay tres perfiles predominantes: las que usan aplicaciones de citas, las que actúan en discotecas y las que merodean zonas nocturnas. En una conversación desde la cárcel de Ezeiza, Ailén Ferreiro, una de las involucradas, contó cómo fue seducida con promesas falsas y terminó delinquiendo sin recursos ni redes de apoyo.
El Ministerio de Seguridad y organismos judiciales alertan sobre la dificultad para registrar estos hechos: la vergüenza, la complicidad involuntaria y la falta de denuncias agravan la “cifra negra”. El fenómeno también visibiliza cómo las estructuras de explotación reclutan jóvenes vulnerables en contextos de pobreza urbana.