Ariel García Furfaro, propietario del laboratorio HLB Pharma, que estuvo involucrado en la producción de fentanilo contaminado que provocó al menos 90 muertes, aseguró ante la justicia que la contaminación no fue resultado de negligencia interna, sino de un posible sabotaje externo.
Durante su declaración ante el juez Ernesto Kreplak, Furfaro afirmó que “alguien metió la bacteria” en el laboratorio y apuntó a un exdiputado provincial como responsable de la contaminación. La situación generó alarma en la comunidad médica y en los organismos de control, que investigan cómo una sustancia letal pudo ingresar al mercado de manera ilegal.
El caso reaviva el debate sobre la seguridad en la producción farmacéutica, el control de laboratorios y la responsabilidad penal de los dueños de establecimientos que fabrican sustancias de alto riesgo. Las investigaciones continúan para determinar la cadena de responsabilidades y asegurar que no se repitan hechos similares.