¿Quién es el argentino que decidió cómo se llamaron algunos de los grandes éxitos de Hollywood?

Mi pobre angelito: la historia del argentino que puso el nombre al clásico del cine. Luis Alberto Scalella, referente de la industria cinematográfica argentina, recordó cómo surgieron algunos de los títulos más conocidos de Hollywood y repasó la historia detrás de Gativideo y su particular vínculo con Star Wars


Hay películas cuyos títulos quedaron grabados en la memoria de varias generaciones de argentinos. Una de ellas es Mi pobre angelito, la popular comedia protagonizada por Macaulay Culkin que llegó al país con una denominación diferente a la utilizada originalmente en inglés.

Detrás de aquella adaptación estuvo Luis Alberto Scalella, histórico empresario de la industria cinematográfica argentina, quien recordó cómo tomó algunas decisiones que terminaron formando parte de la cultura popular.

Scalella nació en una familia vinculada al cine y comenzó su carrera como boletero. Con el paso de los años se convirtió en productor y distribuidor y actualmente está al frente de Argentina Sono Film.

Según contó, el título Mi pobre angelito surgió a partir de una expresión que escuchó dentro de su propia familia. Mientras analizaba cómo adaptar Home Alone para el público argentino, recordó que su abuela utilizaba la frase “pobre angelito” para referirse a un niño rubio y travieso.

La denominación terminó imponiéndose para la película y posteriormente se extendió a distintos mercados de Latinoamérica.

La elección de títulos no fue la única particularidad de su trayectoria. Scalella también estuvo relacionado con Gativideo, una de las empresas más recordadas de la época de los videocasetes.

El histórico logo de la compañía tuvo una inspiración cinematográfica. Para su diseño se tomó como referencia la estética de Star Wars, con las letras apareciendo sobre un fondo espacial. También hubo elementos musicales vinculados con reconocidas composiciones del cine.

Durante aquellos años, Scalella participó además en la adaptación de otros títulos para el público argentino. Entre ellos estuvieron Duro de matar, Secretaria ejecutiva y Cuidado, bebé suelto, denominaciones que buscaban acercar las películas a la forma de hablar y entender el cine en el mercado local.

Su recorrido comenzó hace más de cinco décadas y atravesó diferentes etapas de la industria audiovisual. Desde las salas cinematográficas hasta el auge del VHS, Scalella fue protagonista de un período en el que la distribución y la adaptación de los grandes estrenos internacionales tenían un peso central en el mercado argentino.

Muchas de aquellas decisiones terminaron dejando una marca que todavía permanece entre los espectadores.

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