La disputa por las Islas Malvinas volvió a ocupar la agenda diplomática. Las diferencias entre ambos países también alcanzan la explotación de hidrocarburos en la zona.
La disputa entre Argentina y el Reino Unido por las Islas Malvinas volvió a quedar en el centro de la agenda diplomática, en medio de nuevos cruces vinculados con la soberanía y la explotación de recursos naturales.
Uno de los principales puntos de discusión es el proyecto petrolero Sea Lion, ubicado al norte de las islas y desarrollado por empresas vinculadas con Rockhopper Exploration y Navitas Petroleum.
El Gobierno argentino sostiene que las actividades hidrocarburíferas que se realizan en el área requieren autorización argentina y avanzó con medidas destinadas a sancionar emprendimientos que considere ilegales.
El Reino Unido, por su parte, mantiene su posición respecto de la soberanía de las islas y cuestiona las medidas adoptadas por Buenos Aires.
La controversia también tuvo repercusiones judiciales. La Justicia Federal de Río Grande intervino en relación con las actividades de empresas vinculadas al proyecto petrolero, aunque la aplicación de las medidas enfrenta las dificultades derivadas de que las compañías operan bajo las autoridades de las islas.
En paralelo, la cuestión volverá a ser planteada por Argentina en el ámbito de las Naciones Unidas, donde el reclamo de soberanía forma parte de la agenda diplomática del país.
La discusión se desarrolla mientras ambos gobiernos mantienen posiciones contrapuestas sobre el estatus del archipiélago y sobre las actividades económicas que se desarrollan en sus aguas.
La explotación de hidrocarburos sumó así un nuevo eje a una disputa que Argentina y Reino Unido mantienen desde hace décadas.

